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El Doble


De Juan…

“… nos habló el Concilio, del llamamiento Universal a la Santidad; yo francamente no entendí mucho.  Pero no sé lo que me pasa. Otras veces he entendido más y no me deja inquieto.  Esta vez he comprendido poco, pero desde entonces no puedo estar tranquilo.  Y cuando nos contó el pasaje del evangelio en que Jesús se encontró con un joven y por su respuesta “le sintió amor” pensé que yo podía ser ese joven.  Soy  afectuoso, me encanta que me quieran, pero eso de sentirse uno amado por Jesús es algo que enloquece.  Claro que yo no podría repetir a Jesús lo mismo que ese joven, pero tampoco querría, no, así no, tampoco quiero ser como él.  No quiero dejar a Jesús “plantado” cuando me invita a ser su amigo, a estar con El, a ver lo que hace, a oír lo que dice.  Esto de poder llamar a Jesús de “Tú”… y si yo pudiera decirle también: “Mira Jesús, yo también me llamo Juan y tengo casi 17 años lo mismo que el otro que fue tu amigo, yo también quiero poder decir que soy tu discípulo amado…” me parece estar soñando.  Yo lo creía aquí conmigo charlando de Tú a Tú,

Bueno Padre, tengo que acabar porque estoy preparando una previa. Quiero ir el sábado a una fiesta… en últimas quiero ser santo, aquí donde estoy, así como soy, en mis 1 7 años todavía no cumplidos.  Yo antes creía que para poder ser santo había que pensar en ser “cura”.  No sé si lamentar el no tener vocación.  Bueno, tampoco sé que es eso de “vocación”.  Bueno, tampoco sé qué es eso de “vocación”. Pero en últimas no tengo ganas. Quiero terminar mi bachillerato y estudiar ingeniería y formar mi hogar y hasta tener mi carrito para pasear “a los chinos”.  Pero ser santo desde ahora.  Creo que lo único que entendí es que uno puede ser santo desde cualquier carrera, a cualquier edad, en cualquier sitio.  Santo, santo, santo,.. me siento como en misa a  todas horas… eso no será un poco “jarto” para mi y para los demás?.  Respóndame pronto le ruego, y pídale a Dios para que yo sea el primer santo después del Concilio… Reciba un abrazo de quien tanto lo quiere.

Juancho

A Juan…

Gracias por tu carta: me ha proporcionado tanta alegría, Así como el joven del Evangelio ha representado a tantos que, a través de los siglos, no obstante ser buenos, hasta entonces le iban a dar la espalda a Jesús, me parece que tú representas a millares y millones de muchachos que han imitado a ese joven en el cumplimiento de sus mandamientos, pero no lo van a imitar en su actitud con Jesús.

Me planteas un problema que no te lo puedo responder en una carta.  Tú eres perezoso para escribir y yo lento para responder por el exceso de trabajo que tengo.  Pero si tú sientes tanto gusto en responder mis cartas como yo en recibir las tuyas, creo que nuestra correspondencia va a ser frecuente,

Precisamente en estos días me estoy leyendo un librito estupendo.  No te digo que te lo leas porque no está escrito propiamente para ti, y porque, como me lo has dicho, poco te gusta leer.  Pero poco a poco te lo voy a transcribir si es que te interesa, acomodándolo a tu edad y a tus circunstancias.  Vas a encontrar la respuesta a tus inquietudes en la forma en que menos lo esperabas. Si algún día lo consigues verás que no he hecho sino una adaptación, conservando las mismas ideas.  “Arranquemos”, como dices tú.

EL DOBLE

“Míralos, que farsantes todos.  Todos ellos.  Se esconden bajo una máscara y son hipócritas hasta la médula…. El viejo Shakespeare tenía razón.  “La vida es un escenario” y todos los hombres actores, nada más que actores… y la mayoría, si bien se mira, pésimos actores. Sabes que no existe nadie en toda ciudad que sea verdaderamente él mismo?  Todo es una farsa.  Incluso el “coco” que representa su papel en el País de las Maravillas del Bosque de la locura.

-Eso suena muy amargo, qué te ocurre?  Estás descontento de la

vida?

-Descontento?  Sí que es buena la pregunta, dime, has encontrado  alguna vez     alguien que de verdad ame la vida, alguien capaz de entender algo de todo esto?

Regresábamos en automóvil de Hollywood.  Había sido un día fascinador para mí por haber estado en uno de los mayores estudios cinematográficos viendo el rodaje de una superproducción.  Si para mí fue fascinador, para Jimmie resultó bastante duro.  Jimmie era un audaz aviador y cinco veces tuvo que realizar una acrobacia que era prácticamente un flirteo con la muerte.  Las cinco hizo a la perfección su cometido, pero el operador no le ocurrió otro tanto, Jimmie estaba furioso y no le faltaba razón para estarlo.  Por eso, en aquel momento interpreté sus palabras como una válvula de escape.

Jimmie era un producto de la Guerra, de la Prohibición y de la Crisis.  Al decir esto creo haber dicho todo, aunque tal vez debiera añadir, que además, en el fondo de todo aquello había ido a una Universidad estatal de postguerra durante la Prohibición y poco antes de la prosperidad.  Pletórico de vida y energía; duro con la brillante dureza de los diamantes; brillante con esa brillantez superficial y contagioso de la palabra pronta y la frase rápida; agudo en sus observaciones con muy escasa profundidad de verdaderas ideas y casi completamente falto de ideales, Tal era Jimmie.  Resultaba un excelente compañero para quienes prefieren escuchar, hablar y reír, a pensar verdaderamente; era ingenioso, con un ingenio realmente cáustico; más satírico que humorista, pero francamente provocador de la risa.  En resumen: Jimmie era Hollywood.  Suspicaz con todo el mundo, escéptico de toda virtud, egocentrista, satisfecho de sí mismo y, sin embargo, con un corazón hambriento y, allá en lo más recóndito, absolutamente insatisfecho de sí mismo, de los demás y de la vida.

Jimmie había visto lo que él llamaba la vida y el amor, y encontraba una y otro muy deficiente.  Había leído esto, aquello y lo de más allá, como lo hacen la mayor parte de los lectores actuales: precipitadamente, intensivamente, con glotonería casi, pero prestando muy poca atención y sin reflexionar sobre lo leído.  Creyendo pensarlo realmente, Jimmie, había llegado a la conclusión de que no habla Dios; consideraba que la religión es algo que sólo deben practicar los débiles y que la filosofía de la vida “come, vive y alégrate” era la única que merecía la pena.  A pesar de que practicaba esa filosofía de la vida, Jimmie acaba de preguntarme si yo habla conocido a alguien que de verdad amase la vida.

-Sí, Jimmie- le contesté-.  He conocido a muchos amantes de la vida;          en realidad,  yo soy uno de ellos,

Creí que iba a estallar.  El Boulevard de Hollywood es conocido por  “la pista de carreras”  y podéis creerme que Jimmie no hizo nada por contradecir tal nombre.

-Usted, amante de la vida… Qué bueno.

Después de pasar dos señales luminosas más, conduciendo de aquella manera que le cortaba a uno el resuello, exclamó:

-Hace poco tiempo que te conozco, pero me pareces una persona sensata,  dime exactamente,  qué es un Cristiano?

Por un momento quedé suspenso.  Qué podría contestar a un ateo declarado que se burla de toda virtud y toda religión, a un escéptico pesimista que vive al día?  Tratando de ganar tiempo para estudiar la respuesta, dije:

-Claro que te lo diré, Jimmie, pero ya sabes que soy Irlandés, y nosotros los Irlandeses tenemos una manera muy especial de contestar a las preguntas, pues generalmente, empezamos preguntando a nuestra vez.  Por eso, quiero que me digas antes: Qué eres tú?

Creo que esto basta por hoy.  A los muchachos les aburren las cartas largas.

Afectísimo en Cristo,

PAFER

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