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Revestios


De Juan…

“…Soy un dormilón: a veces hasta me da pereza desvestirme. Desde que comenzaron mis problemas hace unos tres o cuatro años, no me desvelaba, Entonces mi fantasía de niño que se iba convirtiendo en joven no me dejaba dormir porque soñaba despierto en tantas cosas que quería saber y todo el mundo me ocultaba. Una vez  pensé e incluso pregunté a un sacerdote amigo: “cree tú, que mi papá tuvo alguna vez la edad que yo tengo ahora?” Porque nuestros padres fueron unos genios: siempre sacaron las mejores notas y el primer puesto; no dieron nunca motivo a sus padres para que los corrigieran… etc. etc.  Y cuando nos lo cuentan nosotros decimos que SI y los pobrecitos quedan convencidos que les creemos… Todo esto me hacía desvelar entonces.

Pero ahora es mi fantasía de joven la que no me deja dormir porque comienzo a pensar como un grande.  A veces me sorprendo “echando globos” sobre el mismo problema de la vida cuando tenía 14 años pero desde otro punto de vista.  Ahora me pregunto ya no si mi padre tuvo alguna vez mi edad,  sino si mis mayores alguna vez no tuvieron anteojos o si teniéndolos alguna vez vieron…

Entre los “globos” que eché me vino éste: “cuando uno se deja llevar de un mal pensamiento y comete una mala acción está uno obrando contra su dignidad humana o sólo contra su dignidad cristiana”?

Yo mismo no sé para dónde voy, pero es que no quepo en mi propia camisa como dices tú, estaba en mi cuarto y me tuve que levantar.  Aquí me tienes oyendo música divina… en el equipo de sonido: las Oberturas de Rossini; es un sedante para mi alma, pero casi llena mis ojos de lágrimas.  Todo eso me lo ha producido el mismo impacto que esa otra “DOBLE”, esta palabra es “DIGNIDAD”.

Es que acaso no es ésta una de las grandes palabras mentirosas en las que se nos quiere hacer creer a la juventud? ¿Existe de verdad la DIGNIDAD HUMANA? ¿De verdad hay una conciencia de la DIGNIDAD CRISTIANA?  No me lo tomes a mal, pero perdóname que te pregunte, consciente de esta Iglesia de este siglo, ¿crees que la gente vive con dignidad humana? crees que vive con dignidad cristiana,  como corresponde a un hijo de Dios?  No estamos en un pueblo de esclavos, en un mundo de esclavos?  Esclavos del trabajo, esclavos de las ideas, esclavos de las pasiones… Acaso mis compañeros que tanto hablan de libertad tienen conciencia de su dignidad para portarse con la libertad de hijos de Dios?  Acaso no son esclavos del pecado?  ¿Por qué no pueden hablar sino con palabras obscenas?  Puede hablarse de dignidad cuando no hay pureza?  ¿Acaso impureza y dignidad no son incompatibles?

Hoy el profesor nos leyó una página escalofriante de un libro, el capítulo se llama precisamente “ESCLAVOS”; esclavo es un pobre obrero a quien no se le da trabajo, o justo salario y sus hijos lloran de hambre; esclava es la pobre mamá que deja encerrados en su cuarto a sus hijitos mientras va al trabajo; esclava es la propia sirvienta que no puede acostarse sino a las tres de la mañana cuando se van los invitados y esclavos son nuestros padres del dinero y nuestras hermanas de los peinados y nosotros del qué dirán y yo de las ideas paganas de mi ambiente.  Nadie, nadie tiene conciencia de su dignidad.  Tal vez precisamente lo que falta es ser el DOBLE del Hombre-Dios que vino a hacerse esclavo por nosotros para convertirnos en hijos de Dios, como nos explicaban en la clase de religión.

Sigue transcribiendo tu famoso librito aunque me  quite el sueño.  Quizás algún día viva con la dignidad que me corresponde como hombre y como cristiano.

Suyo afectísimo,

Juancho

A Juan…

“… Tienes que cultivar tu vocación de escritor; tienes la mejor de las cualidades: sabes comunicar no solo tus ideas sino tus sentimientos,  Sentí contigo conmoverse las fibras más delicadas de mi alma con la Obertura de Rossini, se me aguaron los ojos al pensar en los esclavos de este siglo  y sentí la rebelión del hijo de un rey convertido en esclavo…

Me planteas un problema de una manera tan hermosa, el de la relación “pureza y dignidad”, que no puedo dejar pasar sin decirte dos palabras sobre él.

El primer problema que se le presenta a un muchacho es el del origen de la vida y esto por los impulsos que comienza a sentir que rápidamente vincula con la generación.  Ese problema se llama simplemente con la palabra “pureza”, habrás oído hablar de él muchas veces.

Desafortunadamente al respecto no se dan sino consejos, generalmente negativos, a los cuales se añade la lista de las consecuencias que acarrean esos actos, sobre todo el pecado que se comete.  A estos vagos consejos se oponen las fuertes tentaciones que el muchacho siente y las desvergonzadas alusiones de sus compañeros, que si no se complacen le sucede esto y aquello y en último término no es un hombre.

Juancho, no te voy a repetir los consejos que tantas veces has oído; hoy te invito a que pienses: tienes una dignidad humana y te produce rebelión la condición de esclavo.  Pues no hay peor esclavitud que la de los vicios.  No seas esclavo de ti mismo.  Pero además, tienes una dignidad cristiana porque eres el “DOBLE” de Cristo: no mancilles esa dignidad.  Cristo es tu fuerza, tu sostén; charla con El y pídele su gracia.

Continúo transcribiéndote las ideas del librito para tener la dicha de recibir tus cartas, leer tus comentarios,  participar de tus “rabietas”, de tu “rebelión.

REVESTIOS

Aquella misma noche, mientras me hallaba aún bajo el encanto que se había apoderado de mí al darme cuenta de la verdad de que yo era un doble del Hombre-Dios me ví sorprendido por un alegre:

-Bueno hombre, y qué has aprendido en Hollywood?,

Levanté la vista de las anotaciones que había estado garrapateando y vi a un amigo de infancia de pie, en la puerta y sonriente al verme absorto.

Entra Luis, entra. -exclamé-.  Eres precisamente la persona a quien necesitaba ver en este momento, acerca una silla, toma un cigarrillo y vamos a charlar, -caramba qué seriedad. ¿Ocurre algo?

-Pues sólo esto.  He aprendido mucho en Hollywool, pero creo que he aprendido más todavía de mí mismo.  Dime Luis, se te ha ocurrido alguna vez convertirte en un doble?

Se echó a reír.

-¿En un doble?  Vamos, Hollywood se ha apoderado ya de tí… Pues no.  Francamente, nunca se me ha ocurrido convertirme en doble.  Tengo otro empleo.

-Pero Luis, tu trabajo es ése precisamente: ser un doble.  También lo es el mío y me pregunto si tú y yo estaremos realizándolo bien.

Entonces le conté mi vuelta a casa con Jimmie, el “doble” de los estudios, y su pregunta.  Luego le hablé de la visita que había hecho a Jesús en el Sagrario y acabé preguntándole:

-¿No se apodera también de tí esta idea? ¿No adviertes su verdad y su belleza?- ¿No comprendes nuestra dignidad, nuestro destino, nuestro deber?

Se quedó mirándome largo rato, su cabeza se hallaba envuelta en humo.  Luis siempre había sabido mucho más que yo.  Era un pensador más profundo y un conversador más brillante.  Muchas veces había pinchado las pompas de jabón de mi fantasía, haciendo desvanecerse cuanto de nuboso y confuso había en mi imaginación, apartando las brumas y mostrándome la verdad de la belleza.  Analizaba certeramente y sobre todo era capaz de expresarse con gran claridad, Luis podía recoger lo que yo balbuceaba, ordenarlo, ponerle las comas y los signos de admiración, los puntos sobre las íes y las tildes y al fin proporcionarme con nítida concisión lo que yo mismo no había hecho sino percibir a medias.  Habíamos tenido discusiones a millares, pero jamás una pelea.  En aquel momento dio una larga chupada a su cigarrillo, se levantó y comenzó a pasearse por la habitación.  Estos eran los síntomas de que iba a venir algo bueno, esperé.

-Sí- dijo por fin.-Ahí hay algo.  Algo nuevo y cierto.  Si se acepta tu definición del doble, el resto se desprende lógicamente.  Supongamos, que yo admito tu distinción entre la palabra doble y las otras más comunes de seguidor, imitador, embajador y gerente, Crees que ello diferiría sustancialmente del consejo de San Pablo cuando dice: “revestíos de Jesucristo”, “vestíos de Cristo”.  No resultan casi exactas tus ideas del doblaje y la del “poneos en Cristo” de San Pablo? 0 crees que se trata de algo sustancialmente nuevo?

-“Doble” y “vestíos” son idénticos, Luis, vestíos es una metáfora tomada del teatro, se refiere a aquel que asume un papel, un personaje o una vestimenta.  Por lo tanto, doble y vestíos no difieren esencialmente.  Pero yo Luis, tengo la vista fija sólo en lo práctico.  La accidentalmente nueva manera de decir la metáfora de San Pablo, tiene su mérito.  Mira, si yo te digo “Vístete de Cristo” tiene el mismo significado, se apodera con la misma fuerza vital de tu mente y tu imaginación que el mandato “Doblad a Cristo en cada instante”.

-Quizá no tanto.  Pero eso puede ser muy bien porque yo nunca he oído el mandamiento de “Doblad a Cristo en cada instante”, hasta ahora.  La diferencia accidental tiene la ventaja de que se apodera de mí con más energía.

-Entonces Luis, no hay duda de que es un hallazgo.  Supón que yo mantengo esa idea jugueteando continuamente sobre la superficie de mi conciencia; supón que me recuerdo a mí mismo continuamente que soy  un doble del Hombre-Dios. ¿Qué ocurrirá?

Espero que esta carta no te quite el sueño. A propósito, te gusta el teatro? ¿Has representado alguna vez algún papel? Ahora no me vas a salir con que la vida es una gran comedia.

Hasta pronto.

Afectísimo en Cristo,

PAFER

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