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Concilio Vaticano II


De Juan…

“Qué lindas las enseñanzas que nos da María.  Y pensar que el otro día oí decir que el evangelio no hablaba en nada de nuestra señora, qué mejor ejemplo queremos de santidad.  Lo que me pareció más bello y voy a imitar a Maria en eso, es lo de convertir la vida en un himno al Señor.

Qué voy a quedar satisfecho con tu carta, si todavía no me has respondido lo que te pregunté: qué es eso de IM – P – EC, cuando hablas del concilio?

El concepto de santidad me quedó perfectamente claro: santa es una persona cuando dice “Yo” soy un doble de Cristo y obro como tal.  El “Yo” lo puede decir un niño, un joven o un anciano; un hombre o una mujer; un sacerdote o una monja;  un padre de familia; un futbolista; un profesional o el Papa,  ¿Estoy en lo cierto?  Por lo menos en lo que me toca “yo” con mis casi 18 años, a punto de acabar mi bachillerato,   con el gusto que tengo por las niñas bonitas, con los deseos que tengo de ser ingeniero, esposo y padre, con las ganas de tener un carro y casa propia, así quiero ser “doble de Jesús”, por lo tanto ser santo. ¿Me expresé bien?  Ayúdame, Padre, porque en el reverso de la medalla está mi pereza de levantarme, mi aburrimiento en la oración, mi mediocridad en el apostolado y por qué no decírselo?  Las tentaciones de “don sata” que a veces exigen actos casi heroicos.  Por eso te pido que me ayudes con tus oraciones y con tus consejos. ¿Acaso puede uno triunfar sin alguien que lo aconseje, que lo sostenga, que lo anime, como lo decía una de tus cartas?

¿Y cuándo me hablas sobre el sacerdocio de los laicos? No olvides que no tengo vocación de “cura” pero sí de “sacerdote”.

Todos en mi casa te saludan con cariño. Margarita acaba de llegar, pregunta cuándo le llegará una cartica a ella.  Por ahora se contenta  con las estampillas.

Afectísimo,

Juancho

 

A Juan…

“Caramba si ere preguntón; quieres saberlo todo.  No puedo negarte que me encanta tu curiosidad.  Voy a explicarte el significado de esas letras misteriosas.

Cuando los obispos se reúnen en concilio estudian una herejía y la refutan, o analizan algún problema y dan normas para todos los católicos.

El último concilio no condenó herejías pero se encontró una serie de problemas que voy a intentar hacerte comprender:

1. Que se había producido una separación entre Dios y el mundo, entre la religión y la vida.

2. Que los hombres de hoy son profundamente positivistas y que ni dedican tiempo, ni entienden los argumentos que podríamos llamar “metafísicos” para probar lo que es Dios, lo que es la Iglesia, lo que es su influencia en el mundo, etc.

3. Que el concepto “Iglesia” se había reducido a Papa, obispos y sacerdotes.

4. Que el concepto “cristiano” se entendía como el ejercicio de un conjunto de prácticas de piedad.

5. Que el concepto “santidad” era propiedad de unas monjitas que vivían encerradas en un claustro o de personas que para lograr ser santos tenían que huir del mundo.

6. Que el leer la Biblia era propio de los protestantes.

7. Que el apostolado era privilegio de unos pocos y monopolio de quienes llevaran determinada etiqueta.

8. Que la vida litúrgico se había reducido a un simple “oír misa” sin entender lo que se decía y sin participar en ella.

Me parece que son estos los problemas que más pueden interesarse, aunque no son los únicos que el concilio trató; porque puede decirse que no hubo uno sólo de los problemas modernos que el concilio no haya estudiado y sobre el cual no se haya pronunciado en alguna forma.

Como cosa curiosa habló un lenguaje que incluso pueden entender los que no son católicos; así ellos conocerán cuál es el pensamiento y el criterio de la Iglesia sobre ciertos puntos.

Y para que no faltara detalle, terminó enviando mensajes a los gobernantes, a los intelectuales y científicos, a los artistas, a todas las mujeres, a los trabajadores, a los pobres, enfermos y a los jóvenes.

El Concilio dio 16 documentos divididos en 3 categorías:

4    Constituciones – IgI., IM., L., R.

9    Decretos – O., P., FS., IO., IM., MCS., E., VR., AL.

3    Declaraciones – LR., RNC., EC.

Cada una de estas letras es la abreviatura de un documento, por ejemplo: lgl = Iglesia, IM = iglesia en el mundo moderno, AL = Apostolados de los laicos, EC = educación cristiana,

Cada documento además trae una numeración corrida.  Nosotros para facilitar la cita, hemos numerado por nuestra cuenta los párrafos, de manera que, se desea saber algo de lo que el concilio dice sobre la juventud, y te cito por ejemplo IM 7,1 esto quiere decir que lo encuentras en la constitución sobre la Iglesia y el mundo moderno en el número 7 primer párrafo; y si luego te digo Al 9,1 esto significa que también encuentras en el decreto sobre el apostolado de los laicos en el número 9 párrafo 1.

Me parece que los documentos citados en las cartas han sido:

IM  =     La Iglesia en el Mundo.

lgl  =     Iglesia.

AL  =    Apostolado de los laicos.

P    =    Presbítero.

EC  =    Educación Cristiana.

Me imagino que estarás impaciente por conocer siquiera algo de lo que el concilio enseña sobre cada uno de los puntos que antes te enumeré, voy a decírtelo brevemente.

1. Prácticamente todos los documentos van encaminados a romper la separación entre el mundo y Dios.  Después de enumerar 16 grandes problemas que se encuentran en el mundo de hoy termina por decir que Cristo es la única solución, que en El se encuentra la clave, el centro y el fin de toda la historia (IM 10,2).

2. Para que los hombres sepan lo que es el cristianismo, pide a los cristianos que revelen “el rostro auténtico de Dios y de la religión (IM 19,3).

3. Para que los hombres tengan un recto concepto de “Iglesia” recuerda a los laicos que también ellos son “Iglesia” y que por el bautismo y la confirmación todos tienen no sólo el derecho, sino el deber (IM 3,1), y de asumir la parte que le corresponde en la evangelización y santificación de los hombres (IM 6,1) y la organización y dirección del orden temporal (IM 7,1), pero no con un trabajo solitario, aislado, egoísta, sino con espíritu misionero y comunitario propio de la Iglesia (M 32, l).

4. Para que no se reduzca el cristianismo a un conjunto de prácticas de piedad, recuerda que los cristianos son el pueblo de Dios, consagrados por el bautismo como sacerdotes para Dios (IgI. 10,I).

5. En cuanto a la santidad, el concilio recuerda que no es “propiedad” de nadie, sino vocación de todos “ya pertenezcan a la jerarquía, ya pertenezcan a la grey” (Iql 39, l).

6. Respecto a la Biblia nos dice el Concilio que Dios nos ha hablado c   como amigos y que en la Biblia, nos ha dejado tanto la revelación de sí mismo como la expresión de su voluntad (R 2,1).  Luego si queremos ser verdaderos cristianos debemos no sólo leer la Biblia con profunda devoción, sino convertirla en tema de nuestra oración (AL 4,3) y venerarla como a la Sagrada Eucaristía (R 21,1) (R indica el documento sobre la revelación).

7. Al apostolado dedica un documento entero y dice perentoriamente que “surge de su misma vocación cristiana” (AL 1,1).  Basta con leer la definición que da para comprender su alcance.  Dice: “apostolado es el esfuerzo de la Iglesia para que todos su miembros, de diversas maneras, logren que en toda la tierra, todos los hombres sean partícipes de la redención salvadora y por su medio se ordene realmente todo el mundo hacia Dios” (AL 2, l).

8. En lo que a la Liturgia se refiere, ya San Pío X la habla llamado fuente primaria e indispensable del verdadero espíritu cristiano”.

La primera Constitución que el Concilio dio fue precisamente sobre la Liturgia y luego casi no hay documento en que no la nombre muchas veces.

Parece que el cambio en la liturgia es la síntesis de toda la labor conciliar.  Te hago caer en la cuenta de algunos cambios:

1. Antes el altar estaba contra la pared, ahora está en medio de la asamblea, para que todos se sientan celebrando el sacrificio eucarístico.

2. Antes el padre decía las oraciones y lecturas en latín; ahora las dice en el idioma de la asamblea para que todos entiendan y participen.

3. Antes el sacerdote celebraba la santa misa a nombre de los fieles pero como entendiéndose él sólo con Dios; hoy preside la asamblea de un pueblo que se entiende directamente con su Dios.

4. Antes el sacerdote ofrecía solo el sacrificio, hoy todos lo ofrecen y se ofrecen a sí mismos.

Como te das cuenta no se trata solamente de hacer unos cambios en la Liturgia, lo que la Iglesia busca es la renovación de los cristianos a través de la liturgia.

El cristiano postconciliar tendrá entonces una nueva manera de actuar, un nuevo “estilo”.

Afectísimo en Cristo,

PAFER

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