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Generemos Electricidad / Semillas de Eternidad


De Juan…

“….. Muy interesante todos los temas, pero permíteme que deje de lado los demás y me detenga solamente en uno: el temor.

Ustedes saben de teologías, pero quiero preguntarte porqué nos presentan una religión de miedo y no de amor; de terror al infierno y no de ser doble de Cristo? ¿Por qué se nos presenta a Dios como un juez que castiga más que como a un Padre que salva?

¿Que el infierno me da miedo?  Claro.  Pero que por pensar en el infierno deje de ofender a Dios?  No lo creo.  Del infierno había oído hablar antes y sin embargo ofendía a Dios.  Y en cambio desde que estoy reflexionando en esto de ser el “Doble” de Cristo, no te imaginas cómo me ha sido fácil conservarme sin pecar, como en otra carta te contaba.

Y a propósito: ¿De verdad existe el infierno?  Cómo es?.

Mejor termino, no me gusta hablar de estos temas.

Afectísimo,

Juancho

 

A Juan…

“…..   Ay Juancho.  Ojala no existiera el Infierno, El no estaba en los planes de Dios pero tuvo que crearlo para castigar el pecado de los ángeles rebeldes y el demonio, que es envidioso, quiere llevar a los hombres a él.

¿Sabes una cosa?  No es que Dios nos eche al infierno, sino que nosotros libremente queremos Ir allá y no al cielo.

Dios nos creó libres.  Con nuestra libertad le podemos decir NO a Dios, El no sabe qué más hacer para conquistarnos: vino a la tierra; murió por nosotros para que el Padre nos perdonara; se quedó aquí en la eucaristía esperando que vayamos a pedirle su ayuda.  Instituyó el sacramento de la penitencia para perdonar nuestros pecados; pero si después de tantos esfuerzos le seguimos diciendo que no queremos estar con él, que no queremos ir al cielo a vivir con El por toda la eternidad.  El respeta nuestra libertad y nos da gusto, qué horror.  De qué es capaz la libertad del hombre.

Y así como Dios, con toda su capacidad de Dios ha hecho un sitio (la palabra no es teológicamente muy adecuada pero estoy usando un lenguaje que me entiendas) donde la felicidad es tal que ”ni ojo vio, ni oído oyó lo que Dios le tiene preparado a sus santos”, así también hizo otro que produce un sufrimiento tal que no alcanzamos a imaginar.

Y Dios, como buen papá, aconseja, ruega, suplica, da sus gracias, pero cuando esto no nos mueve amenaza, para que el terror logre lo que no alcanzará el amor. Por eso hay que hablar mucho de amor, pero a los que no quieren escuchar, recordarles que también existe el castigo.  Pero no hablemos más de esto porque al fin es en el Cielo donde vamos a encontrarnos.  Escuchemos más bien a “Dom R.”.

GENEREMOS ELECTRICIDAD

-Esto viene después.  Eso es algo que está latente.  Todo cuánto de él hemos dicho es verdad.  “El Amor es el cumplimiento de la ley”.  “Si me amas guarda los mandamientos”.  Si no tenemos caridad esto es, amor, no seremos más que “unas campanas que suenan”, pero lo que importa no son los lemas que se pintan en una pared, sino los lemas que se viven.  No amas verdaderamente hasta que llevas a cabo algo; no puedes llevar a cabo algo, a menos que ames; el amor, entonces, viene a exigir el valor y la fortaleza para vivir a Cristo,

-Exacto, Luis.  Ahora sí que has hablado bien.  Pero no vivirás a Cristo, hasta que no tengas un conocimiento perfecto de tí mismo y de El.

-Eso es exactamente lo que pienso, José.  Y no te conocerás a tí mismo ni le conocerás a El sin meditación ni examen.

-¿Entonces, vuelves al plan primitivo de José?

-Con esta innovación, Eduardo: adoptar el camino de José que es el camino recto, exige algo de que la mayoría de nosotros carecemos, o que, al menos, no hemos demostrado: ¡VALOR!

-¿Y de dónde lo vamos a sacar?

-De la gracia de Dios.  De la gracia de Dios alcanzada mediante la oración. ¿Resulta curioso verdad?, que la habilidad de orar se adquiera orando.  Tenemos el agua, José, y tenemos las turbinas; generaremos la electricidad cuando consigamos que el agua llegue a las turbinas y démonosla a nosotros mismos.  Vamos a empezar con quince o veinte minutos de meditación y cinco minutos de examen hoy mismo.   ¡PERSISTAMOS EN ELLO!

-Eso es hacer nuestra la cuestión, puesto que dices que hemos de trabajar NOSOTROS.

-Precisamente, Dios realiza siempre su parte en la tarea.  Somos nosotros los que renunciamos.  ¿No has sido tú quien ha dicho que el que pone de su parte lo que puede, Dios no le niega su gracia?  Pues en el lenguaje vulgar y corriente, eso quiere decir que si el cristianismo quiere ser un cristianismo verdadero y no un rebaño de hombres mediocres, que si queremos ser lo gestores de una nueva civilización cristiana y no parásitos, que si queremos ser lo que deberíamos ser -dobles del Hombre-Dios- tenemos que caer de rodillas.  Y entonces es cuando se necesitan el valor, la fortaleza y la virtud varonil,

-¿Por qué dices eso, Luis?

-Mira, Eduardo, la mayoría de nosotros empezamos bien; hacemos la meditación y el examen durante una semana, pero luego viene unos días de frialdad o de trabajo intenso y renunciamos a ellos poco a poco.  Aunque en otro aspecto de la vida seamos hombres fuertes y luchadores, somos prófugos de Dios.  Cuando se trata de la vida espiritual, de la vida de oración de los verdaderos fundamentos de la vida espiritual inevitablemente enarbolamos la bandera blanca.  ¿Por qué?  Porque somos prófugos de Dios,

-Tienes razón de sobra, Luis, nos descorazonamos con suma facilidad; pisando los talones al descorazonamiento, viene la desgana por lo que la vida espiritual tiene de dura; luego el disgusto… y, al final, como dices, la renuncia.  Te lo creo que has dado en el clavo.  Renunciamos a Dios.  Qué condenación.

-No, José; Qué elevación. Haber hecho la admisión y el descubrimiento ya representa una gracia, cooperemos con ella, dedicándonos a la lucha cotidiana.

-Yo estoy dispuesto, José. Como dice Luis, hemos de cooperar la gracia.  Así que, de ahora en adelante, tengo la firme decisión de caer de rodillas todas las mañanas para realizar un sincero estudio del Hombre de todos los hombres, de mi Modelo, Jesús, a quien he de doblar.  Todo cuanto puedo decir en este momento es “gracias Luis” y, sobre todo, “gracias Dios mío”.

-Y pensar que todo esto ha brotado de la descripción hecha por un ateo de lo que es un doble cinematográfico y de lo que hacen esos dobles.  No hay duda de que los caminos de Dios son muy extraños… ¿Decidido entonces que todos vamos a empezar de nuevo?.

Que nuestro grito de guerra sea: VAMOS A DOBLAR AL HOMBRE-DIOS.

SEMILLAS DE ETERNIDAD

¿Si has leído hasta aquí, podría yo tener la audacia de decir que ello es una gracia externa?  Ya sabes que el agua clara puede correr también por cañerías oxidadas.  Por eso, tal vez me atreva a decir con San Pablo: “Yo he sembrado, VOSOTROS recogeréis y DIOS hará crecer la planta”.

La metáfora de San Pablo me recuerda otra de San Bernardo que llama nuestras acciones “semillas de eternidad” y para la eternidad. ¿Hermoso pensamiento verdad?  Produce escalofrío.  Tú y yo vamos a releer de nuevo estas reflexiones.  Vamos a encontrarnos otra vez con ese llamamiento para que nos parezcamos, caminemos, hablemos, pensemos, actuemos y SEAMOS como Jesús, Vamos a tropezar, tú y yo, una vez más con esa gracia de Dios que nos espolea para vivir conforme a nuestro deber y a nuestra dignidad.  Vamos a enfrentarnos tú y yo con esa súplica de arrodillarnos varonilmente, durante 15 o 20 minutos cada mañana para contemplar al original y durante 5 o 1 0 minutos cada noche para contemplar a su doble.  Haciéndolo tú y yo nos enfrentamos…. ¡con la ETERNIDAD!  Que para entonces haya florecido, precisamente porque tú y yo hayamos doblado perfectamente a Jesucristo.

Sólo existe un camino para el Cielo, que es Jesucristo. Para ti y para mi sólo existe un camino que nos conduzca al Cielo y es ser el doble del Hombre-Dios.

La semilla ha sido sembrada.  Vosotros habéis de regarla sólo durante treinta o cuarenta minutos diarios… Y DIOS hará lo demás.

Cada vez nos acercamos más al encuentro con Dios. ¿Nos parecemos también más a Dios cada día?  ¿Estamos efectivamente sembrando nuestra semilla de Eternidad?

Termino como empecé.  Díganme honradamente… tengo razón?

Juancho: aquí termina el librito de “Dom R.”, te invito a que lo leas ahora de seguido, a través de estas cartas.  Reúne tu grupo apostólico, tu equipo de foot-ball y lee con ellos uno o varios capítulos, diles que me escriban.  Me gustaría conocer lo que piensan.  Les prometo que sí tienen paciencia recibirán la respuesta.

Afectísimo en Cristo,

Pafer

 

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